David posted on October 29, 2009 02:59
listindiario.com
Teherán.- Un atentado en un mercado muy concurrido de Peshawar (noroeste) mató ayer miércoles a 92 personas unas horas después de la llegada a Pakistán de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton “Hemos recibido los cuerpos de 92 personas muertas en la explosión que también causó 217 heridos”, declaró el doctor Zafar Iqbal, del hospital local Lady Reading.
“Diecinueve mujeres y once niños figuran entre los muertos. Todos los muertos son civiles”, añadió al dar cuenta de un balance que podría aumentar ya que muchas víctimas se encuentran atrapadas bajo los escombros.
La explosión de un coche bomba dejó un enorme crácter y provocó el derrumbamiento de numerosos edificios y puestos del bazar de Meena, el más frecuentado de la ciudad.
Cinco horas después de la explosión los bomberos seguían luchando por apagar los incendios, mientras los socorristas levantaban con la ayuda de voluntarios inmensas placas de hormigón y de ladrillos en busca de víctimas bajo una nube de polvo.
El gobierno paquistaní rei teró la determinación del gobierno.
“No cederemos (...), queremos aportar paz y estabilidad a Pakistán”, declaró Shah Mehmood Qureshi.
“Es evidente que el atentado fue organizado de tal forma que coincidiese con la llegada de Hillary Clinton”, afirmó un parlamentario.
HILLARY: UNA ACCIÓN “CRUEL Y BRUTAL”
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo que con su visita dijo querer dar un giro a la relación bilateral, ha calificado el atentado de Peshawar de “cruel y brutal”.
“Quiero que sepan que ésta no es sólo la lucha de Pakistán”, ha dicho antes de comprometerse “a permanecer codo con codo con el pueblo paquistaní en su pugna por la paz y la seguridad”. Pero consciente de la desconfianza que las intenciones de Estados Unidos despiertan entre los paquistaníes, también ha añadido que las relaciones que su país desea van “más allá de la seguridad”.
Aunque Washington no oculta su preocupación por el creciente desafío islamista y la seguridad de sus armas nucleares, Clinton ha tratado de demostrar que también comprendía las preocupaciones de los paquistaníes con el anunció de un programa de 125 millones de dólares.