David posted on April 11, 2010 08:13
La confianza en el Señor a veces está sujeta a los
estados de ánimo de las personas. No tiene nada que ver
con Dios, quien no padece de esta condición. En
ocasiones depende de la situación que se enfrente; si es
muy compleja o sencilla. La persona en tales
circunstancias tendrá más o menos seguridad en el obrar
de Dios y en recibir la bendición esperada. Es como un
momento de incertidumbre. Algunas personas confían
realmente más en sus bienes materiales y en su intelecto
que en Dios. La seguridad de salir victorioso de cualquier
situación depende más de estos elementos. Cuando los
mismos no son suficientes en un asunto como el de la
salud, la persona se derrumba. La expresión en estos
casos es: “se le cayó el piso”. He conversado con gente
que no se acercan a Dios porque según ellos, Él tiene
otros asuntos que atender. Continúan la vida sin el
consejo y orientación de su Padre Eterno.
La Biblia contiene muchos pasajes con referencia a la
confianza en el Señor. Las citas bíblicas que utilizamos
en este escrito son de la versión Biblia para todos.
Salmo 7:12:
“Mi Dios, en ti confío; sálvame de los que meProv. 11:28ª:
al fracaso.” Las riquezas no permanecen para siempre.
Conocemos situaciones de personas del mundo de la
farándula, los negocios o los deportes que fueron famosos
y vivieron en abundancia económica. Llegan a la vejez y
“Quien confía en sus riquezas se encaminaa veces ni una vivienda apropiada tienen. En esos
tiempos eran jóvenes y la fama los embrujó y su falta de
prudencia los llevó a no prepararse para la época dorada.
La confianza en Dios no depende de estas circunstancias.
Por esta razón no nos encaminamos al fracaso y siempre
habrá motivos para celebrar. “Aún en la escasez, Dios
proveerá lo necesario por su gracia y misericordia.”
Salmo 25:1,2:
porque en ti confío. No me hagas pasar vergüenza; no
permitas que mis enemigos se burlen de mí.” Salmo 31:1
Dios de Israel, tú eres un Dios justo; no me dejes pasar
vergüenza. ¡Sálvame, pues confío en ti!” Dos salmos
donde se percibe preocupación del salmista al colocar su
confianza en el Señor. Aparentemente su ansiedad es
tan grande que teme que Dios le falle. Su finitud humana
ante el momento que vive le impide descansar
plenamente en el Señor. A veces nos ocurre como el
salmista: La tribulación que nos ha alcanzado es
desesperante y como nos sentimos impotentes para
resolverla, creemos que Dios tampoco lo hará. Dios es
Todopoderoso, pero espera su momento para glorificarse.
Por compleja que parezca para nosotros una situación
para Dios nada es imposible. El ángel que anunció a
María el embarazo de su parienta Elizabet dijo lo
siguiente: “Eso demuestra que para Dios todo es posible.”
Lc. 1:37. Elizabet era anciana y estéril, dos condiciones
que imposibilitaban un embarazo.
Hermano(a), en tiempo donde se anuncia escasez, confía
en Dios. Él no te faltará.
“Mi Señor y Dios, a ti dirijo mis ruegosRecordatorio para bendecir:
entrada principal.
Utiliza la rampa al salir del templo. Está ubicada en la
en el estacionamiento. Son para beneficio de
todos(as).
Sigue las orientaciones de los guardias de seguridad
domingo, 1 de febrero de 2009 (8:00 ó 10:45 a.m.).
Será día de oración por la familia.
Dedica tu familia al Señor. Invítalos al culto del
persiguen; ¡líbrame de todos ellos! Si no me salvas,
acabarán conmigo, me despedazarán como leones y
nadie podrá librarme de ellos.” Este es un momento de
desesperación para el salmista. Hay un gran temor y sus
palabras dan una angustia porque aparentemente su vida
está en peligro. Son muchas personas y él está solo.
¡Cuántas mujeres ante el problema de violencia
doméstica temen por su vida y la de sus hijos! El salmista
ora a Dios y manifiesta su fe en Él. Dios lo ve todo, por lo
tanto, es necesario buscar la seguridad en Él.